sábado, 4 de enero de 2014

Dueles.

Sé que hace un tiempo te escribí diciendo que una de las peores cosas que me habías hecho era dejarme sin respuesta para tantísimas preguntas. Siempre fui muy curiosa, y en el poco tiempo que pasamos "juntos" creo que te diste cuenta. Ya no dueles tanto, sólo duele tu recuerdo. Duele saber que me tomaste por tonta y me engañaste como a una imbécil, y nunca entenderé el por qué. Duele saber que eres capaz de mentir tanto, y por más que pienso no encuentro un motivo. Duele saber que hay gente tan mala que necesita vivir una doble vida, y luego salir corriendo sin dar explicación. 

Pero más allá de todo eso creo que estoy llegando al punto en que veo que no puedes seguir doliendo. Quiero hablar de ti y no sentir nada; asumir que fuiste una historia tremendamente surrealista que espero que jamás se repita; porque tú no te das cuenta pero fuiste capaz de hacer mucho daño, y sin ningún motivo. Quiero que no seas capaz de cambiar mi ilusión de continuar; desgraciadamente no serás el único personaje que busque llevar una vida aparte de su realidad, pero también sé que sólo es cuestión de ser mas inteligente de lo que he sido hasta ahora. Porque sí; tú me engañaste, pero yo me dejé de principio a fin, no me quito mi parte de culpa. Pero quizá sea porque me niego a pensar que siempre hay que vivir desconfiando o sin poder olvidar el daño que pueden llegar a hacerte. Contigo tuve mala suerte, y no puedes llegar a imaginarte lo que me cuesta pensar que todo esto a ti no te afectó en absoluto. 

A veces me dan ganas de estropear tu vida de ahora, porque creas o no sabes que puedo. Pero luego me doy cuenta de que estropearte tanto o más de lo que tú has hecho conmigo no cambiaría nada; porque no te recuperaría de la forma que yo quiero. Así que sólo me queda continuar con mi vida, no quiero olvidarte, sólo que dejes de dolerme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario