jueves, 17 de septiembre de 2015

Primera vez (Parte I)

Esas veces en que acaba. Otra vez. Y por más que piensas y piensas no caes en ese momento en que todo empezó a ir (tan) mal. Porque vale, sí, no iba sobre ruedas. Teníamos nuestros más y nuestros menos, pero creo que eran más "mases" que menos, porque si no uno de los dos lo hubiese dejado antes.

Pero no. Tú, cobarde, decidiste que desaparecer era lo más fácil. Y cuando más tarde se abrió la caja de Pandora, me di cuenta de que no quería creerlo. Tu actuación en sí me daba exactamente igual. Lo triste fue tu actitud. Es irónico, tú que presumías de ir de frente.. Ahora ya es curioso, pero parece que ha sido hace mucho tiempo. Como si el hecho de pegármela tan de repente, me ha hecho reaccionar y cambiar el chip demasiado rápido. Créeme si te digo que tampoco estoy orgullosa de ser así, pero no voy a pedirte perdón por saber curarme y no llorarte el tiempo suficiente.

Por primera vez reconozco que no te deseo ningún mal. Tampoco que te vaya bien, ni enterarme, no. Simplemente me das igual. Cuando tú mismo sepas el por qué de tu comportamiento sabes donde estoy. Hasta entonces, no sé nada que decirte. Y me resulta raro, cuando hasta hace nada eras con quién esperaba llegar a algo. Pero tú, que siempre fuiste imprevisible, lo has logrado. No te has atado, ni me has dejado con las ganas de hacerlo.

También te debo un gracias. Sí, es curioso, pero debo agradecerte algo. Contigo he descubierto que hay historias que es mejor que acaben, sin dejarte un sabor amargo al despedirte. Debía de ser así, y esto he sido capaz de verlo en el mismo instante en que estaba acabando. Así que gracias. Por darnos un verano así. Porque contigo me he conocido mejor, y he visto que una vez más, planear mucho no sirve de nada. Cuando se tenga que acabar será porque es lo mejor, y porque ese no es para ti.
 
Y una vez que has llegado a esta conclusión, creo que poco más se puede añadir.

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